2011
La temporada de vendimia que está pronta a concluir, se vio marcada por dos hechos climáticos relevantes. Un periodo frío entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre que coincidió con los estados fenológicos de floración y cuaja, evidenciado en un mayor número de racimos que mostraron millarandage y corrimiento. Esta situación hizo pensar en una nueva temporada de bajos rendimientos para el Valle de Casablanca. Sin embargo, regulaciones de carga moderadas en los viñedos permitieron compensar esta situación. El segundo evento climático, fue la marcada presencia de humedades relativas mayores que lo habitual, favoreciendo la aparición de focos tempranos de Botrytis, aún en racimos verdes, antes de la pinta. La menor acumulación de días grado hasta febrero, a causa del periodo frío antes descrito, fue determinante en el retraso de hasta dos semanas, en algunos sectores, con que se inició la cosecha. Este hecho propició que existiera un inusual traslape de madurez entre variedades blancas y tintas, obligando a las bodegas a modificar sus programas de recepción de uvas. Otro factor crítico que marcó esta vendimia, fue la notoria escases de mano de obra agrícola para la cosecha, la cual debió suplirse en algunos casos por máquinas, para no arriesgar que las uvas se sobre-maduraran en las parras. A pesar del pronóstico inicial, en término de los rendimientos observados en las distintas variedades, podemos considerar que la temporada se encuentra en el rango promedio para el valle.
Aunque aún es pronto para aventurar pronósticos de la calidad de los vinos, consultamos a varios enólogos del valle respecto a su percepción de la calidad de uvas y mostos. Considerando la variabilidad que se produce por el origen de las uvas, en términos generales la opinión es que los blancos, Chardonnay y Sauvignon Blanc se muestran aromáticos, frescos y con buena acidez. En tintos, los Pinot Noir muestran algo de heterogeneidad dependiendo de su origen, aunque en términos generales se perciben frutales y con buena acidez. La variedad Syrah muestra un alto potencial de calidad, muy buena intensidad frutal, bien estructurados y con buena acidez.
2010
La temporada 2009- 2010 se caracterizó por un invierno de temperaturas bajas con una pluviometría por debajo a la de un año normal, correspondiente a 320 mm aprox. La temporada anterior fue de 487 mm y año normal de 450 mm. En el inicio de la primavera se registraron temperaturas bajas, llegando a ser una de las primaveras más frías de los últimos 4 años, también se registraron varios eventos de heladas, que en algunos casos, ocasionó daños en los viñedos. Las temperaturas bajas se prolongaron más de lo habitual, llegando a los primeros días de diciembre, totalmente inusual para Casablanca, donde el frío de 1°C o 2° C coincidió con la etapa fenológica de la floración y por consiguiente hubo corrimiento, con la consecuente disminución de kilos respecto a lo esperado, básicamente en variedades blancas.
El verano se presentó con temperaturas más normales para la fecha, sin embargo, la etapa de la pinta se desarrolló de manera lenta, llegando a una duración de 3 semanas.
La Vendimia en general tuvo un retraso en las diferentes zonas del valle de 2 semanas. Comenzó la cosecha del Sauvignon Blanc con una baja en su rendimiento de hasta en 40% en algunas zonas del valle. En el caso del Chardonnay también hubo un retraso de 7-10 días y en Pinot Noir alrededor de 1 semana, ambas cepas también experimentaron una baja en su rendimiento, entre un 20 a 5% respectivamente. Las otras variedades tintas como Syrah y Merlot se vieron afectadas en menor grado con bajas de rendimiento de 10 a 5% y con fechas de cosecha de 5 a 7 días más tarde de lo usual.
Sin duda, inicio de la Vendimia 2010 estuvo marcada por el terremoto grado 8, 8 que tuvo lugar en la Región de Bío–Bío el día 27 de febrero, justo antes del inicio de la vendimia. Casablanca a pesar del fuerte movimiento no tuvo grandes inconvenientes, tanto en las viñas respecto a la capacidad de riego, como en las bodegas, los daños estructurales fueron menores sin compromisos de la capacidad de bodega ni con la programación de la vendimia.
Los bajos rendimientos y la temperatura moderada de esta temporada, hicieron que las bodegas debieran tener una importante programación y coordinación es las cosechas, se dice que fue una cosecha muy técnica ya que hubo que esperar más las uvas con un riesgo climático siempre incierto, el clima finalmente fue muy favorable por la ausencia de lluvias durante el período de cosecha, lo que tradujo en una muy buena sanidad de las uvas y el hecho de poder esperar el momento optimo de cosecha en un año en general más atrasado que lo normal. Los vinos se sienten con un muy buen balance de acidez y madurez, mucha expresión frutal y frescos, más jugosos y elegantes en el caso de las variedades blancas.
En el caso de Pinot Noir hay una alta tipicidad de los vinos, alta acidez y frescor, frutas maduras y de taninos suaves, hay buenas expectativas de los vinos 2010.
2009
En el Valle de Casablanca las temperaturas durante el año agrícola fueron normales, aunque el invierno se presentó lluvioso. Al agua acumulada en el suelo se sumó la ausencia de heladas moderadas en primavera (las heladas moderadas colaboran a botar la fruta y aportan una descarga natural de las parras).
Todo esto generó rendimientos superiores a lo esperado en todas las variedades, aunque con un raleo oportuno se pudo atenuar en parte esta situación.
En las zonas costeras, las temporadas de verano y otoño fueron benignas y las fechas de la vendimia fueron relativamente similares a las de otros años. Temperaturas levemente más frías en Casablanca provocaron que la uva demorara un poco más en alcanzar la madurez suficiente para cosechar.
Por su condición de zona costera, las variedades Chardonnay y Pinot Noir se presentaron equilibradas y elegantes con buena acidez y tipicidad. El Sauvignon Blanc – más afectado por una mayor producción – se mostró con buen frescor y buena tipicidad de aromas y sabores, aunque no tan concentrado como en otros años.
2008
La temporada 2007 - 2008 puede describirse como una de las más atípicas. Entre los principales factores que influyeron en su evolución están el invierno especialmente frío y seco, una primavera con heladas pronunciadas y tardías, y un verano con altas temperaturas que se mantuvieron constantes durante marzo y hasta abril.
Un fenómeno particular de la temporada 2007-2008 fue que las fases de brotación, floración, cuaja y madurez tendieron a juntarse entre variedades tempranas y tardías, concentrándose la vendimia en menos tiempo que el habitual. Dado todas estas condiciones, en cuanto a producción no fue de las mejores, pero si en la calidad del vino. |
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